viernes, 22 de julio de 2011
Creo que sabes su nombre.
¿Puedo hablar contigo dos minutos? No te preocupes, no te robaré nada. Quería hablar de un chico, su nombre es... ah, perdona, tú sabes su nombre. Oh, sí, definitivamente, sé su nombre. Pues nada guapa, sólo quería decirte que él es mío. ¿Lo entiendes? No, no, eres tú la que está equivocada. ¿Perdona? ¿Estás diciendo que él es tuyo? No, estoy diciendo que él no es tuyo ni mío ni de esa señora de allá. Él es de sí mismo, y si dices lo contrario estás muy confundida, niña.
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