[...] Al día siguiente se volvieron a encontrar, pero ambos decidieron que no podían más. Él bajó en la misma parada que ella, y bajo la marquesina del andén, sus ojos y sus labios le dijeron Te quiero, y los ojos y los labios de ella le respondieron Yo también. Y medio corazón de ella, era de él; y medio corazón de él, era de ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario